El MTB y los senderos como motor económico: 2 ejemplos que generan millones en ingresos
El MTB demuestra en Estados Unidos y Canadá que puede generar millones al año, crear empleo y revitalizar comunidades locales gracias a redes de senderos bien gestionadas.
El MTB bien gestionado genera ingresos, empleo y arraigo local
Durante años, el MTB se ha defendido como una herramienta de desarrollo territorial, pero en algunos lugares del mundo ya no es una teoría, sino una realidad cuantificada. Pequeñas y medianas comunidades han demostrado que invertir en senderos bien diseñados, gestionados y mantenidos puede traducirse en ingresos directos, empleo local y una mejora clara de la calidad de vida. Los casos de Waterbury, en Vermont, y Kamloops, en la Columbia Británica, son dos ejemplos especialmente ilustrativos de cómo el MTB puede convertirse en un recurso económico viable y sostenible.
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Waterbury, Vermont: un millón al año en una comunidad de 5.000 habitantes
Un sistema de senderos puede sostener la economía de un pequeño municipio
Waterbury es una pequeña localidad del estado de Vermont con apenas 5.000 habitantes. Su sistema de senderos Perry Hill, construido y gestionado con una visión clara de uso recreativo y turístico, genera un impacto económico anual que supera el millón de dólares, unos 930.000 € aproximadamente.
Un estudio de impacto económico realizado en 2025, basado en encuestas a casi 300 ciclistas y en datos de contadores de paso, cifró en 11.515 las visitas registradas en 2024. El gasto medio por visitante fue de 44,80 dólares por día en el caso de visitas de un solo día y de 244,60 dólares para quienes pernoctaban, lo que se tradujo en más de 836.000 dólares de gasto directo anual, unos 780.000 €, solo en consumo local.
A partir de una extrapolación con el total de datos de los contadores, el impacto real superó el millón de dólares, generando además ingresos fiscales tanto para el municipio como para el estado.
Senderos
Más que turismo: los senderos como factor de atracción de población
Los senderos también sirven para atraer y retener población
El impacto económico de Waterbury no se limita a los visitantes. El estudio reveló que más del 30 % de los ciclistas locales se habían mudado a la zona específicamente por la existencia de los senderos. El MTB no solo atrae turistas, sino que ayuda a fijar población, atraer nuevos residentes y reforzar el tejido social.
En regiones como Vermont, el acceso a espacios naturales y a actividades al aire libre es uno de los principales factores que explican por qué la gente decide vivir allí. Mantener y desarrollar infraestructuras de MTB se convierte, por tanto, en una inversión estratégica a largo plazo para preservar comunidad y economía local.
Senderos
Kamloops, Columbia Británica: 18 millones al año gracias al MTB
El gasto directo del MTB sostiene comercio, hostelería y empleo
El caso de Kamloops escala el mismo modelo a una ciudad de mayor tamaño. Con unos 104.000 habitantes, esta localidad canadiense es conocida como uno de los epicentros históricos del freeride, pero hoy su red de senderos ofrece opciones para todo tipo de ciclistas.
Un análisis socioeconómico realizado entre 2024 y 2025 estimó que el MTB genera 18 millones de dólares canadienses al año, unos 12.200.000 € aproximadamente. De esa cifra, 13,6 millones de dólares canadienses, unos 9.200.000 €, corresponden a gasto directo en la comunidad, mientras que el resto se reparte en efectos indirectos sobre proveedores, servicios y salarios.
Durante el periodo analizado se registraron 104.000 jornadas de uso de senderos, con un 38 % de visitantes procedentes de fuera de la ciudad. Cada grupo de viaje gastó de media 831 dólares canadienses por estancia, unos 560 €, con casi dos noches de alojamiento y un gasto diario significativo en restauración y servicios.
Senderos
Empleo, fiscalidad y gasto local
El MTB crea empleo estable y refuerza la economía interna
El impacto económico del MTB en Kamloops se traduce también en empleo. El estudio estima que esta actividad sostiene 87 puestos de trabajo, 63 de ellos a tiempo completo, y genera unos 2,6 millones de dólares canadienses en ingresos fiscales, cerca de 1.760.000 €.
Además, el análisis incluyó el gasto de los propios residentes, que de media invierten unos 5.700 dólares canadienses al año en MTB, aproximadamente 3.850 €, principalmente en tiendas locales y mantenimiento de material. Este dato subraya que el MTB no solo trae dinero de fuera, sino que mantiene activo el comercio local durante todo el año.
Senderos
Reinvertir en senderos para cerrar el círculo
Reinvertir en senderos garantiza la sostenibilidad del modelo
Uno de los factores clave del éxito de Kamloops es la reinversión directa en los senderos. La creación del Freeride Fund, un fondo específico para mantenimiento y mejora de las rutas, asegura que todo el dinero recaudado se destine íntegramente a los trails. Empresas locales, marcas, turismo y usuarios contribuyen de forma conjunta, garantizando la sostenibilidad del modelo.
Este enfoque demuestra que el MTB funciona mejor cuando existe una colaboración real entre administraciones, asociaciones de senderos, sector privado y comunidad local.
Un modelo exportable
España tiene un potencial enorme para aplicar esa misma fórmula en muchas regiones
Waterbury y Kamloops muestran dos escalas distintas de un mismo concepto. El MTB, cuando se planifica con visión a largo plazo, puede convertirse en una fuente de ingresos estable, en un generador de empleo y en una herramienta para revitalizar territorios. No se trata solo de construir senderos, sino de integrarlos en una estrategia económica, social y turística coherente.
Estos ejemplos refuerzan la idea de que el MTB no es un gasto, sino una inversión con retorno medible, capaz de transformar comunidades enteras si se gestiona de forma inteligente.