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Trek cumple 50 años: estas son sus 25 bicis más emblemáticas

Trek celebra su 50 aniversario repasando 25 de las bicicletas más emblemáticas de su historia, un recorrido por los modelos que marcaron su evolución técnica, su impacto en la competición y su manera de entender el ciclismo desde 1976 hasta hoy.

Modelos que han marcado su historia y la evolución de la propia bicicleta

Con motivo de su 50 aniversario, Trek ha repasado su historia a través de las bicicletas que mejor explican su evolución como marca. Desde los primeros cuadros soldados a mano en un granero de Wisconsin hasta los modelos de carbono y alto rendimiento que han marcado época en carretera, MTB y competición profesional, estas 25 bicicletas representan los hitos técnicos, culturales y deportivos que han definido medio siglo de innovación. Un recorrido por las máquinas que no solo acompañaron la historia de Trek, sino que también ayudaron a cambiar el rumbo del ciclismo.

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Trek TX200 de 1976. Fabricada a mano en el granero de Wisconsin, la TX200 fue una de las primeras bicicletas producidas por Trek y se ha convertido en su modelo vintage más representativo. Utilizaba tubos de acero Ishiwata con racores Nikko, configurándose como la versión más accesible de una gama que también recurría a aceros Reynolds y Columbus. Como todos los cuadros Trek de aquel periodo, se trataba de una bicicleta de cicloturismo soldada con plata siguiendo técnicas europeas. Con la TX200, Trek empezó a demostrar que el Medio Oeste de Estados Unidos podía dar lugar a una artesanía ciclista de nivel internacional.

Trek 515 de 1981. Construida con tubos de cromoly Ishiwata “022” de doble grosor, la 515 unía la robustez propia de una bicicleta de cicloturismo con un comportamiento más ágil y cercano al de una bicicleta de carretera. Fue un modelo decisivo en la trayectoria de Trek, actuando como nexo entre la fabricación artesanal de sus inicios y la progresiva orientación al rendimiento que definiría las etapas posteriores.

Trek 850 de 1983. La 850 fue la primera bicicleta de montaña desarrollada por Trek. Nacida para el uso todoterreno en un momento en el que el MTB aún estaba dando sus primeros pasos, trasladó la artesanía de la marca fuera del asfalto. Supuso la entrada de Trek en un territorio completamente nuevo y estableció los cimientos de su futura evolución e innovación en el ámbito de la montaña.

Trek 170 de 1984. Esta versión de la 170 fue la primera bicicleta de competición profesional de Trek y la empleada por el equipo femenino 7-Eleven en pruebas tanto nacionales como internacionales. Con este modelo, Trek dio el salto al ciclismo de alto nivel y abrió una etapa de presencia continuada en los principales circuitos de este deporte.

Trek 2000 de 1985. Hasta entonces, todo era acero. La llegada de la 2000 supuso un cambio radical al convertirse en el primer cuadro de aluminio sin juntas de Trek. Sus tubos sobredimensionados, unidos mediante adhesivos de grado aeronáutico, marcaron un antes y un después tanto a nivel estético como en el uso de nuevos materiales. Este modelo abrió el camino para que Trek liderara la investigación en materiales avanzados y dio inicio a una nueva etapa de innovación dentro de la marca.

Trek 2050 de 1987. La primera bicicleta de carretera de carbono de Trek se construyó a partir de tres tubos de carbono unidos a racores de aluminio mediante adhesivos de epoxi. Esta solución, muy avanzada para su momento, combinaba la ligereza de los materiales compuestos con las técnicas de unión propias del aluminio, dando lugar a un planteamiento técnico completamente rompedor para la época.

Trek 5000 de 1989. El primer proyecto de Trek con un cuadro íntegramente de carbono, desarrollado bajo un alto nivel de confidencialidad, evidenció tanto el enorme potencial como las dificultades técnicas de este material. Aquella experiencia fue decisiva para que la marca integrara la fabricación de carbono en sus propias instalaciones, un paso que acabaría desembocando en el desarrollo del carbono OCLV.

Trek 2500 Pro de 1990. La culminación de la etapa de cuadros híbridos de carbono y aluminio llegó con esta evolución, que combinaba tubos principales de carbono con racores y tirantes de aluminio. Esta configuración aportaba un comportamiento más equilibrado y refinado, y solo se mantuvo en producción durante un año. Representó el eslabón definitivo entre la fase experimental con nuevos materiales y la apuesta firme de Trek por los cuadros íntegramente de carbono.

Trek 990 de 1991. La 990 fue la primera bicicleta de montaña de Trek equipada con suspensión delantera. Fabricada en acero True Temper y con una geometría claramente orientada a la competición, incorporaba una horquilla que reflejaba el creciente compromiso de la marca con el MTB, justo en una etapa en la que la disciplina empezaba a consolidar su propia identidad.

Trek 5500 de 1992. Fue la primera bicicleta de Trek fabricada con carbono OCLV (Optimum Compaction, Low Void), un proceso patentado desarrollado internamente en Waterloo. Supuso un avance decisivo en el uso de materiales compuestos y sentó las bases de una tecnología que sigue vigente en la producción de carbono de la marca. Esta unidad perteneció a
Bob Read, responsable del departamento de ingeniería de Trek y una figura clave en el desarrollo y consolidación del carbono OCLV.

Trek 9500 de 1994. La 9500 marcó el debut de la primera bicicleta de montaña de doble suspensión de Trek. Esta segunda generación incorporaba tanto el cuadro principal como el basculante en carbono, evolucionando respecto al modelo de 1992 que todavía utilizaba un basculante de aluminio. Fue un salto tecnológico ambicioso en términos de suspensión y uso de materiales compuestos, y un punto de inflexión que influiría de forma decisiva en el diseño de las MTB de Trek durante las décadas posteriores.

Trek T33 de 1995. Una bicicleta que rompía por completo con lo establecido en los senderos y cuyo comportamiento estaba a la misma altura de su estética. El icónico “Y-frame” de una sola pieza en carbono OCLV de la Y33 fue una auténtica revolución, al trasladar conceptos de la ingeniería aeroespacial a una MTB resistente y competitiva. Captó todas las miradas, consiguió victorias y consolidó a Trek como una referencia en innovación aplicada al carbono. La unidad expuesta perteneció a
Robin Williams, un gran apasionado del ciclismo y coleccionista de bicicletas singulares.

Trek 5500 Team Saturn de 1996. Fabricada en carbono OCLV, fue la bicicleta de competición del
Team Saturn, el primer equipo profesional de carretera respaldado por Trek. Esta colaboración logró múltiples triunfos a nivel nacional y sirvió para llevar la tecnología de carbono de la marca al máximo nivel del ciclismo de carretera en Estados Unidos.

ElecTrek de 1998. Adelantada varias décadas a su época, la ElecTrek fue la primera bicicleta eléctrica desarrollada por Trek. Combinaba un cuadro propio con un sistema de asistencia al pedaleo PAS de
Yamaha, dando forma a una de las primeras bicicletas con ayuda eléctrica al pedaleo. Su autonomía se limitaba a 32 km por carga, pero dejó claro que Trek ya estaba explorando el futuro de la movilidad eléctrica.

Trek Y Foil de 1999. Una bicicleta de carretera de enfoque aerodinámico extremo, con un cuadro de carbono esculpido para llevar el diseño al límite justo antes de que la UCI prohibiera este tipo de formas. La Y Foil destacaba por su rapidez, su suavidad de marcha y una estética claramente futurista, mostrando hasta dónde podían haber llegado las bicicletas de competición si la normativa no hubiera marcado un punto final.

Trek Top Fuel de 2000. El estreno de la plataforma Fuel marcó un punto de inflexión en el desarrollo de las suspensiones de Trek, pasando de la fase experimental a un dominio real de esta tecnología. Con un cuadro de aluminio, tirantes de carbono y una plataforma de 80 mm de recorrido especialmente eficiente, se convirtió en la primera doble suspensión de Trek que ofrecía un funcionamiento plenamente convincente en MTB: eficaz al pedalear, estable y orientada al uso real en montaña. Aunque llegó al mercado en 2001, ya había sido utilizada un año antes por
Travis Brown en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000.

Trek Project One de 2002. Fue la primera materialización de Project One, el programa de personalización que permite configurar especificaciones y decoraciones a medida. Supuso el inicio de una nueva forma de relación entre Trek y el ciclista, basada en la exclusividad, el trato premium y la posibilidad de crear una bicicleta verdaderamente personal desde el propio fabricante.

Trek 5900 SL de 2003. La 5900 SL fue la bicicleta utilizada por
Lance Armstrong en el Tour de Francia. La unidad mostrada es exactamente la misma implicada en el conocido accidente de Luz Ardiden, cuando Armstrong y Iban Mayo cayeron tras el contacto con un espectador. Pese a que una de las vainas se fracturó en la caída, Armstrong pudo continuar, llegar a meta y adjudicarse la victoria de etapa con esa misma bicicleta.

Trek Madone Gen 1 de 2004. Supuso el estreno de la denominación Madone, un nombre tomado de la subida al Col de la Madone en Francia. Con un cuadro de carbono de enfoque aerodinámico y un diseño altamente integrado, pasó a ocupar el lugar de la 5900 como la bicicleta de carretera de referencia de Trek. A partir de ahí, estableció la base sobre la que se desarrollaría la Madone durante las dos décadas siguientes.

Trek Session de 2005. La Session fue la primera bicicleta diseñada específicamente para el freeride dentro del catálogo de Trek y el modelo que marcó su entrada decidida en el MTB más radical. Su desarrollo estuvo fuertemente influenciado por
Andrew Shandro y otros nombres clave en el posicionamiento de la marca dentro de la escena de montaña. Con un cuadro de aluminio y una suspensión de largo recorrido, la Session ofrecía un nivel de confianza inédito hasta entonces, permitiendo rodar más rápido, más lejos y con una libertad creativa totalmente nueva. Cambió para siempre lo que una MTB de Trek podía hacer y también cómo debía verse. Parece una Session. Quien sabe, lo reconoce.

Trek Fuel EX de 2007. Fue la primera bicicleta de Trek en integrar el sistema Active Braking Pivot (ABP), un diseño de suspensión que permite que el amortiguador trasero mantenga su funcionamiento incluso bajo frenadas fuertes. Al separar las fuerzas de frenado del movimiento de la suspensión, el ABP logró un comportamiento mucho más estable y predecible, acercando la sensación de control a la de una bicicleta rígida. Representó un avance determinante en el rendimiento en montaña y un paso clave en la evolución de la ingeniería de suspensiones de Trek.

Trek Domane de 2013. La Domane conocida como “Spartacus” fue la bicicleta con la que
Fabian Cancellara conquistó en una misma temporada el Tour de Flandes y la París-Roubaix. La introducción del sistema IsoSpeed marcó un antes y un después en términos de confort y control sobre adoquines, demostrando en competición que una mayor capacidad de absorción también puede traducirse en un aumento real de la velocidad.

Trek Emonda de 2015. La Émonda SLR fue, y continúa siendo, el cuadro de carretera más ligero jamás desarrollado por Trek. En el momento de su lanzamiento alcanzó un peso total de solo 4,6 kg, fruto de un trabajo minucioso orientado a eliminar cada gramo superfluo. Este modelo representó como pocos la excelencia de Trek en la ingeniería del carbono y su búsqueda constante de la máxima eficiencia.

Trek Checkpoint de 2019. Fue la primera bicicleta diseñada específicamente para gravel dentro del catálogo de Trek. Con un generoso paso de rueda, soluciones de almacenamiento integradas y una geometría estable, ofrecía una respuesta clara a las necesidades del emergente ciclismo sobre superficies mixtas. Al mismo tiempo, recuperaba el espíritu aventurero que ha acompañado a Trek desde sus orígenes.

Trek Supercaliber de 2022. Un paso adelante construido sobre décadas de experiencia en el diseño de suspensiones de Trek. El sistema IsoStrut integrado de la Supercaliber lograba combinar la eficiencia propia de una rígida con el control de una doble suspensión, mediante una solución limpia y bien integrada nacida de todo el conocimiento acumulado por la marca en los senderos.

Trek Fuel Exe de 2024. Una e-MTB concebida para pasar desapercibida. Su sistema de asistencia ligera, junto a un motor compacto y silencioso, ofrecía una experiencia de pedaleo muy natural. Con este planteamiento, Trek replanteó el concepto de bicicleta eléctrica de montaña, demostrando que podían ser eficaces y capaces sin renunciar a una integración y una discreción excepcionales.

Trek Madone Gen 8 de 2026. La Madone más ligera y aerodinámica desarrollada hasta ese momento. Su innovadora arquitectura de cuadro IsoFlow dirige el flujo de aire a través de la zona del sillín y permite reducir peso, dando forma a una bicicleta de identidad visual propia y a un comportamiento que concentra cinco décadas de evolución técnica y refinamiento continuo.

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