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Publicado el 19-6-2017
Comparamos el dinero que mueve el ciclocross y el XCO. El MTB sale muy mal parado.

Apenas ha competido en dos pruebas de la Copa del Mundo de esta temporada, pero Mathieu van der Poel ha dejado huella en lo que llevamos de temporada de XCO.

El cross-country mundial busca con ahínco un corredor que pueda romper el dominio totalitario de Nino Schurter, más ahora que su mejor rival de los últimos tiempos, Julien Absalon, está en sus últimos meses como biker profesional (además de recuperándose de una fractura de clavícula).

Muchos se preguntan porqué el holandés no se dedica de forma más intensa al MTB dado el potencial que atesora. Si miramos únicamente el aspecto económico y teniendo en cuenta que van der Poel también está destacando en carretera, la opción del MTB es la más pobre de cuantas se le presentan de cara al futuro.

Mathieu van der Poel en Albstadt

Mathieu van der Poel en Albstadt

Mathieu van der Poel es, sobre todo, un corredor de ciclocross. En esta especialidad invernal se ha labrado su nombre y en ella ha conseguido sus mejores resultados. Fue campeón del mundo junior en la temporada 2011-2012 y, sobre todo, sorprendió al todo siendo campeón del mundo élite en la campaña 2014-2015, cuando todavía tenía edad sub-23. Previamente también había destacado en carretera, donde llegó a ser campeón del mundo junior en 2013. El MTB ha sido la última disciplina en la que ha brillado, aunque él mismo ha asegurado que es donde más se divierte.

Sin embargo, como corredor profesional, el MTB no es nada atractivo a nivel económico respecto a la carretera, e incluso respecto al ciclocross. La temporada de ciclocross, que se concentra en los meses de otoño y principios de invierno es una enorme fuente de ingresos para los corredores destacados. En Bélgica el ciclocross es un deporte de masas, lo que abre las puertas a la TV y, sobre todo, a los patrocinadores globales. Bancos, empresas de alimentación o energéticas se pelean por tener presencia en pruebas que llegan a copar más de un 50% de share en TV en sus eventos más destacados.

Además, la estructura de financiación del ciclocross es peculiar. A los contratos con los respectivos equipos, los ciclistas más destacados suelen sumar grandes importes en fijos de salida. Un concepto por el cual el organizador paga a los corredores más atractivos para el público para garantizarse su presencia en la carrera. Como medida orientativa el campeón del mundo recibía alrededor de 8.000€ como fijo de salida hace unos años, y Stybar llegó a recibir hasta 10.000€ en la temporada en la que portaba el maillot arco iris. En Bélgica se paga de 5 a 10 euros de entrada por ver una prueba de nivel de ciclocross, y a una media de 20.000 a 35.000 espectadores las competiciones mueven sumas importantes de dinero que dejan en ridículo el montaje de la Copa del Mundo de MTB.

A ello se suman los propios premios de cada carrera. Como referencia el ganador de una Copa del Mundo de ciclocross se lleva 5.000€, mientras que el de una prueba de Copa del Mundo de MTB poco más de 2.750€. En ciclocross cobran los 40 primeros corredores, mientras que en MTB sólo los 10 mejores. El 10º en una Copa del Mundo de ciclocross se lleva 1.200€ mientras que la misma posición en una prueba de MTB se paga a 200€. Menos de lo que cobra el 40º clasificado en una Copa del Mundo (300€).

En cuanto a la general, ganar la Copa del Mundo de ciclocross supone embolsarse 30.000€. Para quien gane la Copa del Mundo de MTB el premio es de 5.161€.

Comparativa de premios en metálico de Copa del Mundo de ciclocross y MTB

Comparativa de premios en metálico de Copa del Mundo de ciclocross y MTB

Y hablamos solo de la Copa del Mundo. En ciclocross también hay otros dos prestigiosos campeonatos. El Hansgrohe Superprestige y el DVV Verzekeringen Trofee, ambos con premios similares a la Copa del Mundo.

Teniendo en cuenta que cada corredor suele competir en unas 40 carreras en el total de la temporada de ciclocross, los números de los ciclistas más importantes cogen volumen de forma rápida. El caso de Stybar en su primer año de campeón del mundo se cifró que ganaba unos 300.000€ en premios y fijos de salida, a sumar a los 500.000€ de ficha que tenía con el conjunto Telenet-Fidea. 800.000€, sin contar otros patrocinios personales, por una temporada de ciclocross que, además, puede compaginar después con unos meses de carretera o, como van der Poel, con algunas apariciones en MTB.

En el caso de la carretera los salarios para los mejores por parte de sus equipos son aún más importantes, así como los premios en las competiciones más destacadas.

Aún con ello, creemos que Mathieu van der Poel no va a tener problemas económicos y que es probable que, dado el aprecio que ha mostrado hacia el MTB (se retiró del Tour de Bélgica, donde había ganado una etapa, para competir en Albstadt) se dedique con más intensidad al MTB tarde o temprano. Dada su juventud, y sabiendo que el MTB es la oportunidad más cercana que tiene de conseguir una medalla olímpica, apostamos a que 2020 será el año más entregado al mountain bike para el holandés.

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