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Publicado el 21-1-2016
El sudafricano Rourke Croeser da positivo por EPO tras una larga historia que pudo acabar con toda la selección de Sudáfrica sin competir en el Mundial

Rourke Croeser es un biker sudafricano, de 24 años, que hace algunas temporadas que empezó a destacar como uno de los mejores especialistas de XC de su país. Bronce en el Campeonato de África de 2015 acabó en el top-10 de la pasada Absa Cape Epic, además de ser campeón de Sudáfrica absoluto en 2014.

Sin embargo, sus resultados en la Copa del Mundo de XCO no denotaban el nivel que atesoraba en otras competiciones. La mejor posición de Rourke Croeser era la 35ª plaza de Meribel en 2014. Este año las cosas habían empezado en un nivel similar, con el sudafricano siendo 37º en la cita inaugural de Nove Mesto, para mejorar hasta la 27ª plaza en Albstadt. Pero fue en Val di Sole, la última cita del campeonato, cuando Croeser logró entrar en el top-15 de una Copa del Mundo, en un trazado muy físico y a las puertas del Campeonato del Mundo de Val di Sole. De largo, su mejor resultado, y ante la cita más importante del año.

La selección de Sudáfrica, como era de esperar, lo seleccionó para que representase a su país en Andorra. Pero tras la Val di Sole, las autoridades antidopaje recibieron varios avisos sobre sospechas en el rendimiento de Croeser. Ante ellas, se personaron en la concentración de la selección de Sudáfrica en Andorra, el día 30 de Agosto, para realizar un registro en la habitación de Croeser, algo permitido por el reglamento antidoping.

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En él se encontraron jeringuillas y material médico, pero ninguna sustancia prohibida. Rápidamente, Croeser se defendió asegurando que eran para tratarse de problemas de salud y en ningún caso para uso de productos dopantes. Bajo la normativa de la Federación de Ciclismo de Sudáfrica esto no era, en ningún caso, una falta o un hecho sancionable. Pero las normas del comité médico de la UCI, bajo las que se amparan todas las carreras UCI, indican de forma clara que los métodos de tratamiento con jeringuillas están totalmente prohibidos. Su normativa también especifica que los resultados obtenidos en un periodo de 48 horas antes del hallazgo pasan a ser descalificados (medida más pensada para el ciclismo de carretera).

Pero no acababan aquí los problemas de Croeser y el hallazgo de las jeringuillas y agujas. Los jueces podían, si el corredor no desistía voluntariamente de participar en la carrera (en este caso el mundial de Vallnord, al que tan bien preparado llegaba), vetar la participación de toda la selección de Sudáfrica. Ante esta situación, y como era de esperar, Rourke Croeser optó por no competir y no crear un problema mayor.

A partir de aquí, Croeser no iba a recibir ninguna sanción más allá de a imposibilidad de participar en el Campeonato del Mundo. El biker explicó que llevaba esas jeringuillas, según él, del tipo que se usan para administrarse insulina, porque no conocía la reglamentación de la UCI y que era algo que había hecho siempre para poder tratar problemas con forúnculos causados por el sillín. Además se mostró muy crítico con que el hecho saltase a la prensa y visiblemente enfadado por el trato que estaba recibiendo por el hallazgo.

A parte del registro de la habitación, la UCI le sometió a un control antidoping de orina el mismo día, el 30 de Agosto. Poco después se le comunicó que había dado positivo por EPO, y Croeser solicitó el análisis de la muestra B, que también dio positivo. Desde el 8 de Octubre se le aplicó una suspensión temporal a la espera de la resolución definitiva de su caso, que puede acabar, probablemente, con una sanción de 4 años si no presenta elementos atenuantes a los hechos probados.

Rourke Croerser había fichado el pasado año por el equipo Full Dynamix y aspiraba a ser uno de los representantes de Sudáfrica en los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro.

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