XC - Cross Country
20-8-2012

Grand Raid, de Verbier a Grimentz en una prueba mítica

Celebrada desde 1990, con un recorrido brutal y unos paisajes idílicos, así es una de las pruebas más grandes dentro del bike-maraton, el Grand Raid. 125km y +5.050 metros de desnivel para los más fuertes. Crónica y presentación

Si dentro del  mundo del bike-maraton hay una carrera representativa e icónica de esta disciplina, ésta es el Grand Raid que se celebra en Suiza.

Celebrada de forma ininterrumpida desde el año 1990, mucho antes que el término “bike-maraton” se acuñase, es una de las pruebas más antiguas dentro de las citas de larga distancia y seguramente la más conocida. También conocida como “la Cristalp” por el nombre de la marca de agua mineral que fue patrocinadora principal de la carrera durante años, la prueba se celebra entre impresionantes montañas y paisajes de postal, a medio camino entre los glaciares de Grand-Combin, que domina la vista desde la salida de la prueba más larga, en Verbier, y el de Moiry, cuya cercanía es sinónimo de éxito puesto que se encuentra sobre el camino que nos llevará del punto más alto de la carrera a la meta, ubicada en el idílico pueblo de Grimentz.

Entre glaciares el recorrido solo podría ser brutal. Más de 5.000 metros de desnivel positivo acumulado a lo largo de los 126km de trazado son la prueba que atestigua la dureza de esta competición. Para aquellos que no quieren enfrentarse a un reto de esas dimensiones, existen otras 3 opciones de distancia, cuyo inicio se encuentra en el camino de la carrera más larga. De esta forma las opciones para competir en el Grand Raid son:

  1. Verbier – Grimentz: 125km y +5.050 metros desnivel
  2. Nendaz – Grimentz: 93km y +3.944 metros desnivel
  3. Heremence – Grimentz: 68km y +2.996 metros desnivel
  4. Evolene – Grimentz: 37km y + 1.845 metros desnivel

 

Todos los recorrido comparten la parte final del trazado, donde se encuentra el punto más emblemático, y difícil, del Grand Raid. El Paso de Lona. Una larguisima ascensión con 1.300 metros de desnivel positivo, iniciada por pista y finalizada con cerca de 2km de pateo realmente duro que nos llevará a más de 2.800 metros sobre el nivel del mar. Es el punto que congrega más espectadores y el más espectacular. Llegar a los pies del paso de montaña tras 12km de subida por pista y ver los últimos 400 metros de desnivel que debemos superar porteando la bicicleta es una imagen que queda grabada a todos los corredores.

Tras superar el Paso de Lona, no todo está hecho, y tras un tramos de sendero en descenso nos enfrentamos al último “repecho” (de poco más de 200 metros de desnivel) que nos deja a las puertas del glaciar Moiry y su impresionante lago, con un descenso de más de 10km y 1.200 metros de desnivel negativo para llegar hasta la línea de meta. Lejos de ser un paseo, la bajada podrá a prueba nuestras fuerzas con sus zonas pedregosas y supone el último obstáculo antes de llegar a la esperada línea de meta en Grimentz.

En cuenta al recorrido, la presencia de asfalto y pistas es la nota predominante, pero a medida que avanzamos en el recorrido encontramos pasajes de “singletrack” alpino que supondrán un excelente paréntesis al frénesis de pistas y alta velocidad en las bajadas que caracteriza los primeros kilómetros.

También tendremos detalles como el túnel que este año se atravesaba al final de la primera subida, iluminado y “sonorizado” con la canción “Highway to hell” que es todo un presagio de lo que está por venir en los siguientes kilómetros.

Para afrontar este reto la organización nos lo pone realmente fácil. Los avituallamientos son constantes, y es posible realizar la carrera con un único bidón en nuestra bicicleta gracias a la proximidad entre los diferentes puntos de asistencia, donde también podremos encontrar apoyo mecánico. La salida para la prueba de 125km se realiza en Verbier a las 6:30 de la mañana, otro dato que suele quedar grabado a los participantes de la prueba. Los puntos de socorro médico también son abundantes y la cobertura del recorrido es total por parte de la organización. También se ofrece un servicio de SMS con el que mantener informados a nuestros familiares o amigos sobre nuestros tiempos de paso por los diferentes controles.

La lucha por la victoria

Una prueba de esta reputación cuenta con la presencia, año tras año, de prácticamente todo los grandes especialistas de la larga distancia en mountain bike. Este año no era menos y en la línea de salida se presentaban bikers de la talla de Karl Platt, Thomas Dietsch, Urs Huber, Konny Looser o Alexandre Moos.

Precisamente este último demostró que llegaba en un excelente estado de forma tras ganar la semana pasada la Eiger Bike-Maraton y se impuso con un tiempo de 6:13:02. Fundamentó su victoria en la última ascensión al Pas de Lona, donde llegó con 2 minutos de ventaja sobre Urs Huber. El biker de Stockli intentó dar caza al de BMC en la larga bajada a meta, y casi lo logra, pero se quedó a 21 segundos de poder pelear por el triunfo, que volvía a ir a parar a manos de Moos, al igual que en 2009. Su tiempo se quedó a pocos minutos del record de Huber en 2011 (establecido en 6:09:32).

En categoría femenina Jane Nuessli ganaba con 8:07:48.

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