Niner Air 9 RDO
Ruedas Progress MTX
Scott Marathon by Taymory
Scott Spark
Publicado el 15-4-2016
Un modelo creado sin compromisos con standards, solo pensando en el rendimiento

Ya lo anunciábamos, la primera bicicleta de doble suspensión de Hope estaba al caer. Todo tras un largo proceso que es la historia viva de esta compañía sin igual. Dominaron el aluminio como nadie, y se habían metido a trabajar en carbono para o ser un fabricante más del montón. No era posible acabar así para una firma como Hope. Y tras ver su modelo HB 211, es seguro que no acabarán así.

Un sueño hecho realidad

Para Simon e Ian, los cofundadores de Hope hace ya muchos años, había una cosa que rondaba su cabeza. Tenían una marca consagrada, con un aura única. Una firma de culto. Pero sólo fabricaban componentes. Ellos querían llegar a poder tener su propia bicicleta. No era un camino fácil. La idea tampoco era crear una marca de bicicletas. Simplemente tener su propia bicicleta. Las ideas fueron sucediéndose. Pensaron en hacerla de acero, pero con el tiempo, y a medida que la tecnología avanzaba, estaba claro que el camino era el carbono. No valía con hacer una bicicleta de acero, fuera de las tendencias, sólo por decir que tenían una bicicleta propia. Tenía que ser algo que además de distintivo pudiese ser puntero en funcionamiento.

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El paso al carbono, el punto de inflexión

En el momento en que Hope decidió empezar a trabajar con carbono, estaba claro que la bicicleta Hope había iniciado su camino hacia la producción. No era la principal idea al usar carbono, pero si la idea de fondo de contratar empleados cualificados para este material y toda la maquinaria necesaria para ello. Tenían una ventaja. En Inglaterra está la sede de buena parte de los equipos de F1, así como una potente industria aeronaútica. No tendrían problemas en encontrar personal cualificado.

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Pero crear componentes impresionantes no es difícil. Lo difícil es poder crearlos en serie y con un perfil comercial. A la hora de trabajar con el carbono, los moldes son una parte vital del proceso. Y ahí Hope juega con ventaja. A ver quien tiene más experiencia que ellos en trabajar con aluminio. Así que el proceso de creación de moldes para sus nuevos componentes de carbono fue un juego de niños. Además eran CNC y no forjados. Calidad por los cuatro costados.

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En todo este proceso se mantuvo algo inalterado. Todo se hacía en su factoría de Barnoldswick. Se controlaban todos los procesos al detalle y podían poner sus niveles de exigencia en todo el proceso. Poco que ver con el fabricar a distancia en Asia. Obviamente también en el aspecto económico.

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Optimización a medida

Con el proyecto de su bicicleta de carbono tenían otra cosa clara. Vale, no querían crear nuevas medidas para el mercado, pero tampoco querían verse limitados en el diseño de ninguna parte de su bicicleta por algún standard. Como fabricantes de componentes sabían muy bien que hay medidas que te obligan a frenar nuevos desarrollos. Adaptarse a standards frena el diseño ideal en muchas ocasiones. Ellos, como pocos pueden hacer, podrían diseñar cuadro y componentes sin limitaciones.

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El diseño de su suspensión trasera fue evolucionando en su cabeza durante mucho tiempo. Tanto como que en 2005 se pusieron con el primer diseño. Era una bicicleta de DH. El proyecto fue evolucionando para llegar al resultado final. Una bicicleta de enduro de 160mm de recorrido.

Esta fue su evolución:

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La Hope HB 211 usa pocos standards, puesto que ha sido creada como una idea global. Eso quiere decir que será compatible solo con sus accesorios originales, pero también tiene la garantía de haber sido diseñada sin compromisos de por medio.

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El buje trasero es la muestra más clara de ello. Totalmente a medida. Con una medida única para crear ruedas lo más sólidas posibles. Se mueve el lado de la transmisión para crear una línea de cadena ópima y ganar espacio para la rueda alrededor del eje de pedalier. Es un diseño que crearon antes de la irrupción del Boost.

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Logra lo mismo que ese concepto, pero por su propio camino. También se movió la parte que no tiene la transmisión para conseguir que el disco quedase lo más cerca posible de los radios.

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El buje usa un eje de 17mm y se asienta sobre 25mm para lograr la máxima rigidez.

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El pedalier está diseñado entorno a un eje de 30mm, así que aquí si que es standard.

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Para el montaje de la pinza trasera han hecho un sistema que permite cambiar la medida del disco usando solo espaciadores, nada de piezas externas y adaptadores.

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La suspensión, uno de los puntos clave. Se buscaba la eficiencia de absorción por encima del mejor pedaleo. Se optó por un sistema de 4 bieletas, con un comportamiento agresivo.

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Como decimos, era un proyecto que se inició con la idea de tener su propia bicicleta Hope. No como un proyecto comercial. Crear un bicicleta de carbono, casi artesanal, en Inglaterra no parece la mejor idea. Pero… parece ser que se puede acabar vendiendo en unidades limitadas. Con la pegatina de Hope y sus acabados quizás duela menos pagar la estratosférica cifra de precio que, a buen seguro, tendrá en caso de acabar comercializándose.

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