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Publicado el 15-11-2015
Sobrevivió a la intemperie en la jungla del Parque Nacional de Carara hasta que fue rescatado

Mike Lyons, estadounidense de 53 años, no olvidará nunca la edición 2015 de La Ruta de los Conquistadores. Tras 30 años practicando ciclismo, los últimos 14 adentrándose en el mountain bike, nunca imaginó que el final de sus días podía llegar mientras practicaba su mayor afición.

Todo sucedió en el segmento de la primera etapa que atraviesa el Parque Nacional de Carara, una reserva de 52km cuadrados con una enorme biodiversidad repleta de espeso bosque húmedo y donde habitan mamíferos como el puma. Es, sin duda, la sección más salvaje de toda la Ruta de los Conquistadores, pero también uno de sus tramos más emblemáticos.

La pesadilla empezó cuando Mike resbaló y se cayó a uno de los numerosos ríos que cruzan el camino. La corriente le arrastró de inmediato y cuando vio que no podía resistirla decidió soltar la bicicleta. “En ese momento pensé que iba a morir. Me dije, no puede ser que muer en un río en Costa Rica” explicaba desde el hospital a un medio local.

ruta

La desaparición de Lyons, que es amigo personal de Roman Urbina, organizador de la carrera activó un dispositivo de rescate con 18 personas trabajando en su búsqueda.

Antes de llegar al río me sentí muy cansado y me descolgué del grupo en el que iba. Al intentar cruzar el río resbalé. Vivo en Colorado y tengo cierta experiencia en situaciones de superviviencia. Sabía que tenía que flotar y poner los pies por delante para evitar golpes en la cabeza. Perdí mis zapatos y me hice cortes y heridas en los pies. Finalmente me quedé atrapado entre un tronco y una gran piedra.”

El esfuerzo previo en la etapa y las energías gastadas para mantenerse a flote le pasaban factura. Le costó mucho salir del agua y cuando lo hizo, cayó víctima del cansancio y se quedó dormido en la orilla. Sólo cuando se dio cuenta que el cauce del río estaba subiendo despertó e intentó buscar un lugar más alto.

Aún tenía puesto el Camelbak y bebí la poca agua con sales que me quedaba en él. Sabía que iba a tener que pasar la noche a la intemperie.” Pensando en cómo pasar la noche lo más seguro posible pensó en dormir amarrado a un árbol con el Camelbak. “Durante la noche escuché monos, vi muchos insectos pero estaba tan cansado que me dormí hasta el día siguiente. Ni siquiera sentí frío.”

Al día siguiente sabía que debía salir de ahí hacia una zona más abierta si quería ser localizado. Pero con los pies heridos no era fácil avanzar. El extremo cansancio tampoco ayudaba y en su primer intento de moverse, desorientado, acabó descubriendo que había dado una gran vuelta en círculo. Al descubrirlo decidió seguir la orilla del río. El cansancio era insostenible, y al pararse, volvía a quedarse dormido. Pero esta vez un ruido le despertó. Era un vehículo que circulaba cerca. “Apenas podía moverme, me llevó más de 20 minutos levantarme y avanzar, pero pude llegar a un camino y me estiré allí, con la esperanza que alguien me encontrase. Fue cuando apareció el grupo de rescate y me llevaron al hospital.”

Ya en el hospital se le trató de las numerosas heridas que presentaba y de una afección en el riñón, fruto del cansancio y las condiciones en las que estuvo durante 30 horas. Su familia se trasladó a Costa Rica y en cuanto esté completamente recuperado volverá a casa.

Sobre si volvería a competir en la Ruta de los Conquistadores, Mike Lyons simplemente asegura que “hoy no puedo decir si volvere o no.”

 

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