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Publicado el 29-7-2015
Es una de las pruebas más míticas en cuanto a competiciones por etapas. Así ha sido la edición 2015

Se han cumplido, nada más y nada menos, que 18 años de Transalp. Un dato que sirve para ubicar a esta prueba en el ahora enorme calendario de las carreras por etapas. La Transalp es una de la competiciones de este formato que más ediciones ha disputado y por ello es toda una referencia que atrae a los mejores bikers, como lo demuestra la presencia del actual campeón del mundo, Alban Lakata.

611km y 19.000 metros de desnivel era el desafío propuesto por la organización para esta edición. Con 500 equipos de dos personas y 40 países representados, la Craft BIKE Transalp powered by Sigma es toda una fiesta del MTB mundial.

Los recorridos transcurren por los Alpes y en los últimos años la carrera ha ido ganando en cuanto a dificultad técnica, aunque sin duda no es el principal escollo que encuentran los bikers. La dureza física de cada una de las etapas es la principal barrera para acabar siendo finisher.

La primera etapa, con 101km, fue para uno de los equipos favoritos. El Team Bulls de Karl Platt y Urs Huber.

Como siempre en este tipo de competiciones, en la salida coinciden cientos de objetivos distintos. Hay sitio para todos.

Daniel Geismayr y Hannes Pernsteiner, del Centurion Vaude, eran otros de los favoritos. El Centurion-Vaude acudía con dos equipos capaces de estar en el podio.

El terreno es variado, aunque por general la mayoría de las subidas son por pista y con desniveles de infarto. También hay muchos descensos por senderos y tramos de valle donde devorar kilómetros a un ritmo más alto.

El nivel de los equipos punteros es muy similar. Este año hubo más de una llegada al sprint.

En la Craft BIKE Transalp powered by Sigma, como en todas las pruebas por etapas, la recuperación es un factor clave. 7 días de competición pasan factura a cualquiera.

La Transalp se había ganado fama de “pistera” en las últimas ediciones, pero este año había una buena dosis de senderos.

Incluso largos tramos de cargar con la bici a cuestas. Siempre más largos o más cortos dependiendo de la técnica y fuerza de cada uno. Aunque algunos tuvieron que hacerse bajados de la bici hasta por los más fuertes. Como una sección de 5km de porteo en la que algunos equipos optaron por calzarse zapatillas de running a fin de completarlo de forma más cómoda.

Platt y Huber mantuvieron el maillot de líderes durante las primeras etapas.

Lakata no tuvo la suerte de su lado y en una de las etapas sufría un doble pinchazo, con corte de neumático incluído, que le obligó a caminar un buen trozo hasta el área técnica. A pesar de ello nunca se dio por vencido y el Topeak Ergon, formado por él mismo y Kristian Hynek, estuvieron en las primeras plazas todos los días.

La tercera etapa fue la más monstruosa de la Craft Bike Transalp powered by Sigma. Más de 3.500 metros de desnivel positivo así lo indicaban.

Por delante tensión, pero no para todos.

En cualquier caso, la Craft BIKE Transalp powered by Sigma nunca defrauda en el apartado de paisajes.

Los avituallamientos son puntos clave de la jornada. El lugar donde reponer fuerzas para poder completar cada uno de los 7 exigentes días de competición.

Desniveles de vértigo en algunas de las ascensiones. Si el equipo del líder, de Kaufmann y Kaes (que obtuvieron el liderado en la etapa reina) tiene que bajarse de la bici… mala señal.

Todos sufren, pero unos disfrutan más que otros.

Las zonas de las valles entre puertos son lugares donde se vuela. Se forman grupos y se recorren kilómetros con más soltura. Una buena posición aero siempre ayuda, aunque sea a riesgo de jugarse una buena caída.

La técnica y la fuerza siempre cuentan en los pasos más complicados.

Aunque algunos de ellos harán que andemos sí o sí.

Del mismo modo una buena habilidad en los descensos es clave para ganar tiempo y avanzar de forma segura.

El porcentaje de singletrack ha ido creciendo en la carrera en las últimas ediciones.

El formato por parejas es el escogido por la carrera desde sus inicios. Y ya está más que consolidado en el mundo biker.

Los paisajes por los que transcurre la prueba son uno de los fuertes de esta competición. Una gran forma de conocer los Alpes.

Siempre hay tiempo para el relax. Los bikers estuvieron de suerte y esta edición gozaron de sol casi todos los días.

Saber dosificarse en las largas ascensiones es un punto fundamental para acabar con éxito. No se trata sólo de pensar en el día de hoy, si no en lo que está por venir los próximos días.

Casi 1000 bikers llenaron de color la salida de cada una de las etapas.

El Centurion Vaude de Kaufmann y Kaes se mantuvo sólido al frente de la general. Podían hacer historia ganando por 3a vez consecutiva la carrera.

En chicas el Topeak Ergon de Sally Bigham y Christina Kollman arrasó.

No sólo gana el que llega primero.

Las averías también forman parte de la carrera.

Al igual que la fauna.

El porcentaje de doble suspensión aumenta entre los bikers amateurs, pero los pros optaron, sobretodo, por bicicletas rígidas para afrontar las largas subidas por pista.

Una “delicatessen” que podías encontrar en los avituallamientos, auténticos puntos donde revivir a los más fundidos.

El agua formó parte de la Transalp, aunque por suerte esta vez no llegó del cielo.

Paisajes más montañosos más suaves a medida que la prueba se acerca a Lago di Garda, el punto final de la carrera.

De la alta montaña a los bosques de los valles.

Y las codiciadas medallas de finisher.

Aunque aún más codiciados son los maillots de líder.

Finalmente Kaes y Kaufmann hicieron historia. 3 victorias en la Craft BIKE Transalp powered by Sigma de forma consecutiva.

La gran fiesta final en Lago di Garda.

Tiempo de recuperar.

Y refrescarse.

La bicicleta quedará aparcada unos días tras 7 jornadas de durísimo MTB.

No es el Tour, pero aquí también se pueden personalizar los cascos y las bicis para homenajear a los vencedores de la carrera.

 

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