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Publicado el 4-4-2015
El último modelo de Oakley específico para ciclismo es considerablemente más grande que sus predecesoras.

Oakley es, sin duda, la firma más prestigiosa en lo que a gafas para ciclismo se refiere. Sus lanzamientos, tecnología y precios están un escalón por encima de la competencia. Es por ello que cada nuevo modelo suele ir acompañado de una importante campaña de marketing y que su selecto y exquisito grupo de riders patrocinados las luzcan durante los próximos meses.

Su última creación son las gafas Oakley Jawbreaker, que vimos por primera vez en la cara del sprinter de carretera Mark Cavendish durante el pasado Tour de Francia. Antes de su lanzamiento han tenido dos años de desarrollo a sus espaldas, un total de 100 cambios de diseño y más de 9.600 horas de laboratorio entre test y desarrollo según la propia marca.

Su nombre viene del nombre que han empleado para denominar al mecanismo que se usa para separar la parte baja de la montura de la lente de la alta, para poder quitar los cristales. El sistema trabaja en conjunción con el Switchlock que estrenaron las Radarlock.

Como se puede apreciar, las lentes son mucho más grandes que en modelos precedentes, un 44% más que las anteriores RadarLock. Está claro que Oakley ha buscado aumentar el campo de visión y eliminar la posibilidad de que parte de la montura nos moleste en según que posiciones.

En cuanto a las lentes, Oakley ofrece su Jawbreaker con una larga lista de lentes, incluyendo las más avanzadas tecnológicamente como las Prizm, Trail Sapphire Iridium o Red Iridium Polarized.

El diseño ha heredado líneas del modelo que en 1985 usó Greg Lemond, y que puso muy de moda en el sector ciclista. En este primer lanzamiento se pondrán comprar en 6 colores diferentes de montura.

En BTT, entre otros, ya las está usando Nino Schurter.

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