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Publicado el 2-4-2015
Una mirada al pasado para descubrir una de las bicicletas más míticas de la historia del MTB. Llena de innovaciones e ideas que han llegado hasta nuestros días

Cannondale es una marca que siempre ha hecho cosas diferentes. Que siempre ha seguido sus propias ideas y sus propios desarrollos ajenos a las tendencias. En su historia hay infinidad de ejemplos de esta actitud de empresa, pero el más claro de todos es la Cannondale Fulcrum de DH que crearon en 1998 para su equipo de Copa del Mundo.

Un bicicleta que obtuvo enormes éxitos, muchos de ellos a los mandos de David Vázquez. Missy Giove, Anne-Caroline Chausson o Myles Rockwell fueron otros de los riders que pilotaron esta histórica máquina. Éste último nos presenta la bicicleta que empleó en ese 1998.

Respecto a la geometría que domina el DH actualmente la Cannondale Fulcrum era muchísimo más alta de caja de pedalier, tenía unas vainas muy cortas y un ángulo de dirección muy cerrado.

Pero las mayores particularidades de este modelo estaban en otro lugar. Empezando por la suspensión trasera. El sistema se diseñó con una idea clara: que el cambiar el desarrollo de la bicicleta no supusiese un cambio en el comportamiento de la suspensión. Un cambio de plato no podía implicar un comportamiento diferente. Así que los ingenieros diseñaron una suspensión que rendía al máximo con un tamaño de plato en concreto. Sin saberlo crearon el precursor del sistema VPP, que posteriormente evolucionó y licenció Santa Cruz, y que también emplea Intense previo pago a Santa Cruz.

Quedaba por solventar como cambiar el desarrollo sin cambiar el plato principal. Y entró en juego el complicado sistema de platos y cadenas de la Cannondale Fulcrum. En total la bicicleta tenía 5 platos y 3 cadenas. El biela del lado de la transmisión tenía un segundo plato, que conectaba con otro plato a través de una mini cadena. En el otro extremo, la biela que suele quedar libre replicaba este sistema de dos platos y se unía a su homólogo del otro lado a través de un eje rígido. Para cambiar el desarrollo de la Cannondale Fulcrum los mecánicos tenían que cambiar los 4 platos secundarios, pero el principal, el que afectaba al comportamiento de la suspensión, se mantenía invariable. Una idea que no tuvo su aplicación al mercado del MTB real y que se quedó por el camino una vez se cerró el proyecto. A los mecánicos les llevaba unos 25 minutos cambiar el desarrollo de cada bicicleta.

No era la única peculiaridad. Delante se equipaba la horquilla Cannondale Super Downhill Moto. Para entenderla, vendría a ser como unir dos Lefty de la actualidad. Cada barra tenía un sistema de compresión completamente independiente. Las barras no eran redondas, sino cuadradas, y su deslizamiento se producía sobre rodamientos. De esta manera se aislaba el funcionamiento de la suspensión en compresión y extensión de las fuerzas externas que recibía la estructura.

Tanto añadido tenía su coste en el peso. La Cannondale Fulcrum DH pesaba unos 23kg. El coste aproximado de cada una de estas bicicletas se situaba entorno a los 30.000$ de la época.

Esta es la presentación-recuerdo que Myles Rockwell realiza de su modelo:

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